miércoles, 9 de noviembre de 2016

Diario El País trata de explicar la victoria de Trump y su magnitud



su mérito consistió en entender el malestar de los estadounidenses víctimas del vendaval de la globalización, las clases medias que no han dejado de perder poder adquisitivo en las últimas décadas, los que han visto cómo la gran recesión paralizaba el ascensor social, los que asisten desconcertados a los cambios demográficos y sociales en un país cuyas élites políticas y económicas les ignoran. los blancos de clase trabajadora —una minoría antiguamente demócrata que compite con otras minorías como los latinos o los negros pero que carece de un estatus social de víctima— han encontrado en Trump al hombre providencial. también la corriente racista que existe en el país de la esclavitud y la segregación halló en trump un líder a medida.

Trump pronosticó durante la campaña un brexit multiplicado por cinco, en alusión a la decisión de Gran Bretaña, en referéndum, de salir de la Unión Wuropea. y se ha cumplido. la furia populista a ambos lados del atlánticoconsigue así su mayor victoria. el golpe se dirige a las élites estadounidenses y globales. y es una prueba de que tiempos de incertidumbre son el caldo de cultivo idóneo para los líderes  con los sensores para identificar los temores de la sociedad y con un mensaje simplificador que identifique al enemigo interno y externo.

Los interminables escándalos, reales o inventados, de clinton lastraron su candidatura. pocos políticos se identificaban tanto con las élites como ella. a fin de cuentas, es la esposa de un presidente y EE UU, una república fundada contra las dinastías, ya tuvo suficiente con los presidentes Bush padre e hijo.
Los estadounidenses querían probar algo distinto, y en un año de cambio, después de ocho con un demócrata en la casa blanca, no había candidato más nuevo que trump. ninguno representaba mejor que él un puñetazo al sistema, el intento de hacer borrón y cuenta nueva con la clase política de uno y otro partido. no importaron sus salidas de tono constante, ni sus mentiras, ni sus ofensas a los excombatientes, ni sus declaraciones machistas. no importó que ee uu tuviese un presidente popular del mismo partido demócrata, ni que la economía hubiese crecido a ritmo sostenido en los últimos años y el desempleo se hubiese reducido a niveles de plena ocupación.
La victoria del republicano deja una sociedad fracturada. las minorías, las mujeres, los extranjeros que se han sentido insultadas por trump deberán acostumbrarse a verlo como presidente. también deja una sociedad con miedo. el presidente electo ha prometido deportar a los 11 millones de inmigrantes sin papeles, una operación logística con precedentes históricos siniestros. el veto a la entrada de los musulmanes vulnera los principios de igualdad consagrados en la constitución de ee uu.
Su inexperiencia y escasa preparación alimentan la incógnita sobre cómo gobernará. una teoría es que una vez en el despacho oval se moderara y que, de todos modos, el sistema de contrapoderes frene cualquier afán autoritario. la otra es que, aunque este país no haya experimentado un régimen dictatorial en el pasado, las proclamas de trump en campaña auguran una deriva autoritaria.
Hay momentos en los que las grandes naciones dan giro brusco. cuando se trata de estados unidos de américa, el giro afecta a toda la humanidad. el 8 de noviembre de 2016 puede pasar a la historia como uno de estos momentos.